-¿Gren?-
-¿Si joven señor?-
-Me estabas contando algo antes de que nos interrumpieran-
-Así es joven señor-
No parecía muy dispuesto a seguir hablando sobre el tema
-¿Te importaría contarme el resto de la historia?-
-Como queráis joven señor- dijo en un suspiro
-Como os dije, Reign Beaux se sentía profundamente herido, traicionado. Su ira amenazaba con consumirnos a todos y lo peor era que se nos acababa el tiempo-
Por su tono de voz se podría decir que estaba ¿triste? si es que un demonio podía tener semejantes sentimientos.
-Joven señor, para que podáis entenderme debéis pensar que cada dimensión es como una isla en el mar, se puede estar un tiempo entre dimensiones. Pero si esa estancia se prolonga en exceso acabaríais "ahogado" ¿me entendéis?-
-Creo que si-
-En ese caso comprended nuestra angustia, literalmente se nos había condenado a muerte, para ser sincero yo mismo perdí la fe cuando nuestro señor Reign Beux se marchó. Sin darle explicaciones a nadie se llevó consigo a un pequeño grupo de soldados de vanguardia.
Cuando regresó yo estaba esperando mi fin como todos nosotros, de los 50 miembros de su escolta solo diez regresaron, portaban con ellos una extraña maquina cuando le pregunté donde había estado solo dijo que encontró la manera de regresar a casa.-
Algo en aquella historia no acaba de encajar y así se lo dije a Gren
-Bien visto joven señor, por desgracia los detalles del origen de la maquina así como el destino de los cuarenta soldados de vanguardia nunca me fue revelado. Basta decir que gracias a aquel extraño artilugio conseguimos abrir un pasaje al mundo oscuro. No voy ni puedo contaros lo que sucedió después, deberéis conformaros con saber que nuestro señor Reign Beaux se alzó con el poder del mundo oscuro.-
-¿Y que le sucedió a Brron?-
La malévola sonrisa que apareció en su cara hizo que se me estremeciera hasta el alma
-Ah joven señor, eso lo averiguareis muy pronto. Ya casi hemos llegado a nuestro destino-
Sin darme cuenta habíamos ascendido por aquel tortuoso sendero montaña arriba, hasta llegar a una explanada rocosa y justo en su final nos encontrábamos ahora, al pie de un oscuro e infinito abismo.
Frente a nosotros se extendía un ancho puente de piedra, roca negra y lustrosa como obsidiana pulida.
Dos poderosas gárgolas de piedra mantenían su mirada pétrea sobre nosotros desde ambos lados de la entrada.
No poseía pasamanos y su curvada linea dejaba ver una delgadez preocupante.
Parecía imposible que aquel puente pudiese soportar nuestro peso.
-No parece muy seguro que digamos-
Mi voz reflejaba claramente mis pensamientos
-No os preocupeis joven señor, a pesar de su frágil apariencia este puente ha soportado el paso de ejercitos enteros. Tan solo quisiera aconsejaros que no miréis abajo, pues podríais ser arrastrado hacia el vacío.-
Cada vez me gustaba menos aquel sitio, sus siguientes palabras no mejoraron mi aprensión en absoluto. Su voz comenzó a sonar siniestra y melacólica
-Este es el puente de las ánimas- continuó -Aquellos que faltan a su palabra y rompen sus tratos con el mundo oscuro son arrojados desde lo alto de la torre de las ánimas y caen en este profundo abismo de desesperación y locura.
Un recordatorio a aquellos que osan traicionarnos-
-Pero no quiero asustaros con estas historias, seguidme, debemos darnos prisa, no deseo hacer esperar a nuestro señor.-
Cruzamos el puente apresuradamente y sin ningún incidente, cosa de la que estaba muy agradecido, y que sinceramente me dejó más tranquilo.
Por desgracia esa sensación no iba a durar demasiado.
Hasta aqui este capitulo, espero que os haya gustado.
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