Cruzamos aquel pasillo de honor formado por los guerreros del mundo oscuro hasta atravesar el pesado portón del patio interior.
Al cruzar el muro me di cuenta de lo ancho que era, debía tener entre 4 y 5 metros de grosor, y un ancho suficiente para que pasaran 3 coches juntos sin tocarse.
Al otro lado nos esperaba una pequeña criatura con forma de araña y grandes ojos de mirada malévola que daba bastante grima.
Con dos de sus seis peludos brazos sujetaba una bandeja de lo que parecía ser plata; sobre ella había dos copas llenas de un extraño liquido transparente.
Sin decir nada (aunque tuve la sensación de que me miraba como si fuera una mosca especialmente gorda en su telaraña) elevó ligeramente la bandeja.
Gren alzó ambas copas y me ofreció una.
-Bebed joven señor, es costumbre entre nosotros celebrar un retorno seguro
-¿Es una costumbre reciente?-
No se porque pregunté aquello pero parecía complacido por haberlo hecho.
Cuando aquel liquido me entro en la boca a punto estuvo de salir el doble de rápido, tuve que hacer un esfuerzo sobrehumano para no escupirlo; estaba frío como el hielo pero al tragarlo parecía fuego liquido.
Curiosamente el segundo sorbo entró mas facilmente.
Empecé a sentirme un tanto extraño, por fin todo lo que veía a mi alrededor era menos siniestro y ya no me preocupaba mearme encima de miedo.
Las oscuras nubes a fin de cuentas eran nubes de tormenta, quizás los continuos relámpagos fueran comunes aquí. Puede que las criaturas que me rodeaban fueran todos demonios o aliados de demonios ¿y que? hasta el momento no habían mostrado intención de hacerme daño, de hecho me trataban mejor que en mi propia casa.
Ya mas tranquilo y después de apurar la copa (la verdad es que aquella especie de cerveza estaba bastante buena)
-Veo que por fin habéis recuperado el color joven señor-
-Debe ser por esta cerveza, esta bastante buena-
-Por supuesto joven señor, es la mejor cerveza goblin de este mundo. Ahora si sois tan amable seguidme y no os separéis de mi-
-¿Pasa algo?-
-No es nada que deba preocuparos joven señor, tan solo es que algunos de nuestros aliados no se acostumbran a tener a un humano entre nuestras filas. Y mas si es alguien tan importante como vos.-
A la mierda la tranquilidad, volvía a estar a punto de mearme.
El patio interior propiamente dicho tenía el tamaña aproximado de un campo de fútbol, estaba ocupado por tropas de vanguardia y alguno de esos aliados de los que hablaba Gren.
En el primero que me fije parecía un titan; debía medir casi 3 metros de alto la larga cabellera rojiza cayendole sobre sus ojos vendados y las antagónicas alas abiertas a su espalda como si fuera un ángel caído.
Con una mano en forma de garra hacia extraños gestos a la congregación que se había formado a su alrededor mientras el gran ojo de su pecho relucía con una funesta luz interior.
A mi me recordaba a un sacerdote dando los santos oficios, aunque aquello de santo debía tener poco.
Un entrechocar de cadenas y el grito de los soldados atrajo mi atención, apenas una docena de metros a mi izquierda.
Una veintena de soldados junto con algunos capitanes trataban de controlar a un gran dragón de negras escamas, intentaban inmovilizarle por medio gruesas cadenas de hierro .
La criatura resistía gracias a sus poderosos músculos, su fuerza era tal que pese a la aplastante inferioridad numérica era fácil ver que estaba a punto de superar a sus captores.
-Gren, creo que vamos a tener problemas-
Y no me preocupaba que mi tono de voz mostrase mi inquietud, aquel dragón debía medir unos 5 metros de alto y pesar varias toneladas.
-No os preocupeis joven señor, Gorz controlará la situación. Es su especialidad-
-¿Gorz?-
Con una de sus delgadas manos de largos dedos señaló un punto encima de la muralla oeste, a una decena de metros del lugar donde se encontraba el dragón.
Desde esa distancia pude observar algo vagamente parecido a una figura humana.
Estuve observando durante unos segundos pero no vi nada relevante, puede que se tratase de una estatua. Entonces se movió.
Al principio pensé que eran imaginaciones mías, no fue así.
Aquella cosa se había desplazado mas de 5 metros en lo que yo había tardado en pestañear.
Con dos "saltos" mas, realmente era lo que me parecían pues no le vi cambiar de postura en ningún momento se situó frente a la bestia .
Ahora pude distuinguirle con toda claridad; la armadura de acero negro cubierta de afiladas cuchillas, una capa roja ondeando durante apenas un segundo a su espalda, el espadón tan largo como alto podía ser un hombre pendiendo de su cintura.
Tardó otro segundo en volver a desplazarse, y por un breve instante me pareció que había dos, tal era la velocidad a la que actuaba.
Antes de darme cuenta como había ocurrido todo acabó, las cadenas estaban tensadas, la bestia inmovilizada y de Gorz no había ni rastro.
-Dios eso ha sido una pasada ¿como coño lo ha hecho?-
Una sonrisa orgullosa asomó a los finos labios de Gren.
-Como ya os dije resolver este tipo de problemas es la especialidad.
Recordad siempre esto joven señor; cuando nada os quede, siempre podréis contar con Gorz. Y ahora por favor sigamos se nos está haciendo tarde-
Cruzamos el patio sin mas sobresaltos mientras seguía preguntándome que había querido decir Gren con aquellas extrañas palabras.
Cuando llegamos a las escaleras que ascendían hasta la puerta que daba paso al interior del castillo tuve la sensación como si alguien me estuviera observando.
Al mirar a mi alrededor vi como dos extraños individuos no me quitaban el ojo de encima, estaban a la sombra de la gran torre mirándome fijamente y susurrando entre ellos.
El mas alto de los dos que parecía una demente mezcla draco-vampírica me sonrió, en ese mismo instante sentí como si las fuerzas me abandonaran, di un traspiés y de no ser por Gren habría dado con mis huesos en el suelo.
-No me encuentro demasiado bien-
-Tranquilo joven señor, no tenéis nada que temer-
Noté como entre dos me incorporaban y me ayudaban a subir las escaleras, no pude distinguir de quien se trataba ya que la cabeza me daba vueltas y tenia las piernas torpes como si hubiese estado bebiendo toda la noche.
A medida que ascendíamos la sensación de debilidad iba desapareciendo poco a poco. Al llegar arriba ya podía mantenerme solo aunque aun estaba algo mareado.
-Tienes que perdonar a mi amigo- dijeron dos voces al unisono -cuesta un poco acostumbrarse a su absorvente personalidad- no eran dos voces, si no la misma voz repetida.
Eso parecía ser algún tipo de chiste privado que les hacia bastante gracia.
Al mirar a quienes me habían ayudado solo vi a uno.
Uno que parecía el clásico demonio bíblico con tres grandes cuernos retorcidos, cola y alas de murciélago (joder con las alas tiene que ser el no va mas entre los demonios)
-Espero que te recuperes pronto chico, y como te dije no se lo tomes en cuenta a mi amigo-
Su voz hacía un extraño eco, como si hablasen varias personas a la vez.
Sin darme ocasión a responderle se giró y comenzó a bajar las escaleras.
-Dios ¿que coño me ha pasado?-
-Temo que os hayáis visto afectado accidentalmente por los poderes de Plasma, debo pediros disculpas por ello.
Vos no estáis acostumbrado a ellos-
-Joder y tanto que no, tenia la sensación de haberme caído en una lavadora-
-De nuevo debo pediros disculpas por este lamentable incidente joven señor, ¿os encontráis mejor?-
-Si no te preocupes ya me encuentro mucho mejor-
-Me alegra oírlo, pues estamos a punto de entrar en el castillo-
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